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Dolor de mandíbula: causas y consecuencias

Para poder realizar todos los días de forma correcta algo tan vital para la vida como la deglución y la apertura de la boca, es preciso que exista equilibrio entre el hueso hioides y la columna cervical.

El hueso hioides pertenece al sistema hioideo y este a su vez al sistema estomatognático, constituido por:

  1. Sistema hioideo
  2. Sistema deglutor
  3. Sistema masticador.
  4. La postura.

Todos estos sistemas están totalmente interrelacionados y el cuerpo humano depende de la correcta conservación de todos ellos para realizar correctamente la masticación, deglución, fonación y el equilibrio. Como dijo Michel Clauzade, odontólogo experto en oclusión y postura, “la postura se resume como la cabeza equilibrada en el espacio. Su organización es cefalo-caudal y depende del equilibrio cráneo-mandibular”

El hueso hioides tiene una forma parecida a la mandíbula e inserciones al igual que la mandíbula en el hueso temporal, como son los ligamentos estilo hioideos, que unen las ramas posteriores del hioides con la apófisis estiloides del hueso temporal y el músculo estilo gloso.

Para que un músculo realice de forma correcta su función, además de recibir bien la orden del nervio que lo regula, debe de estar en equilibrio, es decir, situado correctamente el hueso en el cual se inserta. Para que el hioides este centrado este debe de estar a la altura de la tercera vértebra cervical y en equilibrio con respecto al cráneo, mandíbula, columna cervical, omoplato y esternón, así como con la laringe y el cartílago tiroides. Esto hace que sea muy complejo el equilibrio cráneo-mandíbulo-cervical.

Causas del dolor de mandíbula

Cada vez que se degluta, se realiza un ligero movimiento de flexión y extensión craneal.

Cuando realizamos la flexión craneal, se debe de contraer la musculatura que está a nivel supra hioides, es decir, por encima del hueso hioides y justo debajo del hueso occipital (nuca), recto mayor posterior, recto menor posterior y rectos laterales.

Los dientes tienen que contener por un lado la posible presión que les ofrece la lengua y por otro la de la musculatura peribual (de los labios). Por no entrar en detalles sobre la fonación, que depende en gran medida del buen funcionamiento de la lengua.

Si la lengua se encuentra en equilibrio, el movimiento craneal será normal, al igual que la deglución y la posición de la mandíbula. Es decir se conseguiría la oclusión céntrica estando la musculatura en equilibrio.

Gracias a los trabajos de Lundeen, odontólogo experto en oclusión, se sabe que la oclusión céntrica sólo se da aproximadamente media hora al día: 20 minutos en la deglución y otros 20 minutos en la masticación. Pero se entiende que ese mínimo tiempo es necesario para conseguir el equilibrio.

Los movimientos normales de la mandíbula son; ascenso-descenso, propulsión-retropulsión (hacia delante y hacia detrás) y lateralidad o diducción. Los cuales pueden ser alterados por la mala posición de la mandíbula.

Al existir desequilibrios que desciendan el hueso hioides, se facilita el retroceso mandibular asociándose a la inversión o rectificación de la curvatura cervical y al estado de flexión craneal.

Por todo lo aquí comentado, en mis tratamiento osteopáticos verifico la disposición mandibular del hueso hioides con respecto al cráneo y al raquis cervical. Así como su disposición con respecto a la línea funcional o axial del cuerpo, que debe de estar muy próxima a la línea trazada en el polígono de sustentación del cuerpo.

Consecuencias del dolor de mandíbula

¿Qué repercusiones puede acarrear el sufrir desequilibrios en todo este amplio sistema hioideo? Comentaré sólo consecuencias mecánicas:

  1. Crujidos o dolores frecuentes al abrir la boca ampliamente, por ejemplo al bostezar.
  2. Sufrir un bloqueo de la mandíbula en alguna ocasión, necesitando forzar la apertura para lograr encajar la misma.
  3. Dolores de cabeza
  4. Sensación de taponarse un oído, como cuando bajamos o subimos en avión.
  5. Contracturas musculares a nivel de la musculatura del cuello, trapecios y angulares (base del cuello).

Por ello son muchos los pacientes a los que nunca les desaparece las contracturas musculares, motivo por el que acude una y otra vez a distintos lugares para ser tratadas. Por eso, como osteópata en Sevilla, entiendo que la causa de las molestias no necesariamente se encuentra en la zona del dolor.

Espero que este artículo te haya resultado de interés y si tienes cualquier duda estaré encantado de resolvértela.

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