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Hernia y protrusión discal: cuándo acudir al osteópata en Sevilla — Clínica Javier de la Nuez, Mairena del Aljarafe

Hernia y protrusión discal: cuándo acudir al osteópata en Sevilla

Te acaban de confirmar una hernia o protrusión discal en una resonancia. Tu traumatólogo te ha dado dos opciones: esperar o plantearte la cirugía. Y antes de tomar cualquier decisión, estás buscando si hay un camino intermedio que tenga sentido.

Lo hay. Y no para todos los casos, pero sí para muchos.

Después de 30 años de experiencia desde 1995 tratando columnas a un paso de Sevilla, hay un patrón que veo cada semana en mi consulta de Mairena del Aljarafe: pacientes con una hernia confirmada por imagen que pueden mejorar lo suficiente para evitar el quirófano si el cuerpo se aborda como un sistema completo, no solo como un disco que se ha salido.

“La salud pasa por el equilibrio, el equilibrio está al alcance de tu mano.”

En este artículo te explico cuándo la osteopatía y la fisioterapia pueden ayudarte de verdad con una hernia discal, qué hacemos en la clínica cuando llega un caso así, y cuándo sí o sí necesitas pasar por quirófano.

El diagnóstico médico ya está hecho. ¿Y ahora?

Cuando llega a la consulta un paciente con un informe de resonancia bajo el brazo, lo primero que hago es separar dos cosas que la mayoría confunde:

  • Lo que la imagen muestra (hay hernia, hay protrusión, hay degeneración del anillo fibroso)
  • Lo que el cuerpo siente (dolor lumbar, irradiación a glúteo, hormigueo o cualquier alteración de la sensibilidad en la pierna)

Y aquí viene el dato que sorprende a casi todos los pacientes: la imagen y el síntoma no siempre coinciden. Hay personas con hernias enormes en la resonancia y sin dolor. Y personas con protrusiones pequeñas y un dolor incapacitante. La revisión sistemática de Hahne et al. (2010) publicada en Spine sobre tratamiento conservador en hernia lumbar con radiculopatía confirmó algo que en consulta vemos a diario: muchos pacientes con hernia discal mejoran significativamente sin cirugía cuando se aborda el problema con un enfoque que combine tratamiento manual, ejercicio terapéutico y reeducación del control motor.

Por eso, cuando trabajamos contigo no nos centramos solo en el disco que sale en la resonancia. Nos centramos en el sistema completo que está cargándolo mal.

⚠️ La señal que NO debes dejar pasar

Hay un detalle al que quiero que prestes especial atención: cuando empieza el hormigueo o cualquier alteración de la sensibilidad en la pierna, ese es el momento de acudir. No dentro de un mes. Ahora.

Si actúas a tiempo en esa fase, las posibilidades de evitar el quirófano son altas. Pero si esperas a que aparezca la pérdida de fuerza —no poder caminar de puntillas, no poder levantar el pie, debilidad clara en una pierna—, las opciones del tratamiento conservador se reducen drásticamente. En esa fase, el riesgo neurológico ya está activo y lo responsable suele ser derivarte directamente al neurocirujano.

Como todo en salud: hay que actuar a tiempo. Y “a tiempo” en una hernia discal es cuando aparecen las primeras alteraciones de sensibilidad, no cuando ya hay pérdida de fuerza.

Cuándo la cirugía no es la única vía: 4 escenarios donde la osteopatía puede ayudarte

No todas las hernias discales necesitan operación. La literatura científica reciente, incluido el ensayo clínico aleatorizado de McMorland et al. (2010) en el Journal of Manipulative and Physiological Therapeutics, ha mostrado que en pacientes con ciática por hernia discal, un porcentaje notable mejora con técnicas manuales hasta niveles comparables a la microdiscectomía.

En nuestra consulta valoramos especialmente estos 4 escenarios:

  • Dolor lumbar irradiado a glúteo o pierna con o sin hormigueo, SIN pérdida de fuerza → suele responder bien al enfoque global cuanto antes se intervenga.
  • Hernia confirmada en imagen pero con síntomas intermitentes → señal de que el sistema postural compensa.
  • Recidiva después de varios tratamientos previos → muchas veces el origen no es el disco, es la cadena ascendente.
  • Paciente joven o de mediana edad con vida activa → el cuerpo aún tiene capacidad de reorganización funcional.

En todos estos casos, una valoración funcional global suele abrir más opciones de las que el paciente creía tener.

El protocolo Gold Standard: tres pilares que no son negociables

La ciencia clínica actual propone alejarse del simple alivio temporal y seguir un protocolo estructurado en tres pilares consecutivos que se aplican en este orden: primero un estudio detallado del origen del problema, después una fase de camilla para desbloquear articulaciones y devolver movilidad, y finalmente una fase de readaptación funcional para asegurar la estabilidad. A este enfoque, en la práctica clínica internacional, se le conoce como protocolo “Gold Standard” — y es exactamente lo que aplicamos en la Clínica Javier de la Nuez.

Saltarse cualquiera de los tres pilares es lo que hace que muchos tratamientos previos no hayan funcionado a largo plazo.

Pilar 1 — Razonamiento clínico y valoración individualizada

Nunca empiezo un tratamiento sin una hipótesis inicial del origen del problema, fundamentada en una evaluación clínica detallada y un razonamiento clínico que justifique cada paso.

¿Te montarías en el coche sin saber a dónde vas? Probablemente no. Necesitas saber el destino para trazar la ruta. En una hernia discal es lo mismo. Sin una hipótesis clara del origen, cualquier tratamiento es dar vueltas. Y dar vueltas es exactamente lo que lleva al paciente a las recaídas crónicas.

Por eso, antes de tocar nada, valoramos: postura global y línea de plomada, movilidad de cadera y columna en todos sus planos, control motor de la musculatura estabilizadora profunda, patrón de marcha y, si procede, estudio biomecánico de la pisada, y cadena ascendente con sus compensaciones acumuladas.

Con esa información construimos una ruta clínica clara. Y solo entonces pasamos al pilar 2.

Pilar 2 — Camilla: desbloqueo y descompresión del sistema

El objetivo en las primeras sesiones no es “tratar la hernia”. El objetivo es liberar el resto del cuerpo que lleva meses (o años) compensando el dolor.

Concretamente trabajamos:

  • Liberación de la cadera y la pelvis (raramente alguien con hernia lumbar tiene una cadera con buena movilidad).
  • Descompresión de los segmentos lumbares colindantes (no solo el de la hernia).
  • Tratamiento manual del tejido fascial profundo que rodea al disco.
  • Descompresión muscular negativa como tecnología complementaria al trabajo manual, para liberar tensión y descargar la columna desde la base.

Esta fase suele durar 3-6 sesiones según la cronicidad del cuadro.

Pilar 3 — Readaptación funcional: estabilidad y prevención de recidiva

Aquí es donde el paciente se “reapropia” de su columna. Trabajamos:

  • Reactivación de las llamadas fibras protectoras (Tipo I oxidativas) del transverso del abdomen, multífidus y suelo pélvico.
  • Ejercicio terapéutico progresivo (no son “abdominales”; es control motor real).
  • Reeducación de patrones de movimiento del día a día (cómo te sientas, cómo coges peso, cómo te levantas).
  • Si hay alteración de la pisada, estudio biomecánico para descartar que la base esté lanzando carga mal hacia arriba.

Esta segunda fase es la que diferencia un tratamiento que dura del que vuelve.

El caso de María, 47 años, oficinista del Aljarafe

Te cuento un caso real (anonimizado). María llegó a la consulta en marzo con una hernia L5-S1 confirmada por resonancia, dolor lumbar irradiado a glúteo derecho desde hacía 4 meses, y la recomendación de un traumatólogo de plantearse la microdiscectomía si no mejoraba.

Trabaja en una oficina en Sevilla capital, se desplaza desde Mairena del Aljarafe todos los días, lleva 15 años sentada 9 horas. Había pasado por 3 fisioterapeutas distintos en los últimos meses. Mejoraba con cada tratamiento, pero al volver al trabajo el dolor regresaba en 2 semanas.

Cuando la valoramos, el problema no estaba en la hernia. Estaba en:

  • Una cadera derecha con pérdida casi total de rotación interna.
  • Una pelvis torsionada en plano frontal.
  • Una cadena posterior acortada que estaba “tirando” del sacro hacia arriba en cada paso.
  • Una pisada en valgo del pie derecho que llevaba años transmitiendo carga asimétrica.

La hernia era la última pieza que se rompió, no la causa. Después de 12 sesiones repartidas en 3 meses, María volvió al trabajo sin dolor. No fue una “cura milagrosa” — fue una reorganización funcional del cuerpo que llevaba mucho tiempo trabajando mal.

Mi observación tras 30 años en este tipo de casos: aproximadamente 6 de cada 10 pacientes que llegan a la consulta con una hernia diagnosticada por su traumatólogo y la operación “sobre la mesa” pueden mejorar lo suficiente para no operarse, siempre que se aborde el cuerpo entero y no solo el disco. Los otros 4 sí requieren cirugía por motivos estructurales reales (que veremos en el siguiente punto).

Cuándo SÍ tienes que pasar por quirófano: las señales claras

Aquí hay que ser honesto contigo. La osteopatía no es la solución para todos los casos. Hay situaciones en las que la cirugía es la opción correcta y postponerla puede causar daño neurológico permanente.

Los signos que indican que no es el momento de la osteopatía son:

  • Pérdida progresiva y objetiva de fuerza muscular (no puedes caminar de puntillas o de talones).
  • Síndrome de cauda equina (pérdida de control de esfínteres, anestesia “en silla de montar”).
  • Dolor incapacitante que no responde a NINGÚN tratamiento conservador durante > 6-8 semanas.
  • Empeoramiento neurológico documentado entre dos electromiografías o resonancias.

En estos casos, lo responsable es derivarte de vuelta al traumatólogo o al neurocirujano. Y eso lo hacemos sin dudar.

Por qué la espalda duele aunque la hernia esté “quieta”

Hay un detalle que pocos pacientes han escuchado antes: el disco no tiene casi terminaciones nerviosas en su parte central. El dolor de la hernia no viene directamente del disco — viene de la compresión de la raíz nerviosa que sale de la columna, y sobre todo de la reacción del sistema muscular y fascial a esa compresión.

Aquí es donde entra el principio osteopático que rige nuestro trabajo: “La estructura gobierna la función”. Si la estructura (postura, alineación, control motor) está alterada, la función (movimiento, soporte, amortiguación) falla. Y cuando la función falla, el disco paga el precio porque es la pieza más débil de toda la cadena.

Por eso aunque la hernia esté ahí (no se va a “borrar” mágicamente), podemos cambiar el entorno que la rodea: musculatura, fascia, alineación, control motor. Y cuando ese entorno mejora, el dolor mejora — incluso si la imagen sigue mostrando el disco igual.

Una observación local importante: en mi consulta vemos un perfil de paciente muy concreto del Aljarafe — trabajadores de oficina que se desplazan a Sevilla capital, deportistas amateur (running, padel, ciclismo) y personas con carga física diaria. La combinación de sedentarismo + estrés postural + falta de movilidad de cadera que vemos en pacientes de Mairena, Tomares, Bormujos y alrededores explica la mayoría de hernias L4-L5 y L5-S1 que tratamos. Es decir: el origen no es solo “la edad” o “la genética” — es un patrón de uso que se puede modificar.

¿Quieres valorar tu caso?

Si tienes una hernia o protrusión discal confirmada por imagen y quieres saber si tu caso puede beneficiarse del enfoque global de la clínica antes de plantearte la cirugía, podemos valorarlo en una primera consulta.

📍 Clínica Javier de la Nuez · Fisioterapia y Osteopatía 📍 Mairena del Aljarafe · Junto a Metro Ciudad Expo 🚇 Línea 1 del Metro — parada Ciudad Expo (a 15 minutos de Sevilla capital) 🅿️ Fácil aparcamiento en rotonda 📞 677 54 54 00

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Fisioterapeuta colegiado nº 3895 · Más de 30 años desde 1995 valorando casos como el tuyo.

Preguntas frecuentes sobre hernia discal y osteopatía

¿La hernia discal siempre necesita cirugía?

No. La literatura científica reciente (Hahne et al., 2010 en Spine) demuestra que muchos pacientes con hernia lumbar mejoran con tratamiento conservador. La decisión depende del cuadro clínico, no solo de la imagen. En nuestra clínica valoramos cada caso de forma global antes de orientarte.

¿Cuánto tarda la osteopatía en mejorar una hernia discal?

Depende del tiempo de evolución, del estado del resto del cuerpo y de tu compromiso con el ejercicio terapéutico. En casos no muy crónicos, suelen apreciarse mejoras claras a partir de la 4ª-6ª sesión. La recuperación completa (incluida la prevención de recidiva) puede llevar 3-4 meses.

¿Qué tratamientos combinamos en una hernia discal?

Tratamiento manual osteopático y de fisioterapia (descompresión de cadera, pelvis y segmentos lumbares), ejercicio terapéutico progresivo con foco en control motor de la musculatura estabilizadora profunda (las fibras protectoras), descompresión muscular negativa cuando el caso lo requiere, y reeducación de patrones de movimiento del día a día.

¿Cuándo SÍ tengo que operarme?

Cuando hay pérdida progresiva de fuerza objetivada, signos de afectación neurológica que empeoran (síndrome de cauda equina), o dolor incapacitante que no responde a ningún tratamiento conservador durante más de 6-8 semanas. En estos casos te derivamos de vuelta al traumatólogo o neurocirujano sin dudar.

¿Puedo combinar la osteopatía con el tratamiento que me ha pautado mi médico?

Sí. Nuestro trabajo es complementario al de tu médico de cabecera o traumatólogo. Nunca sustituimos ni cuestionamos la pauta médica — la integramos. Si tomas antiinflamatorios, sigues con tu rehabilitación médica o usas faja por indicación facultativa, lo respetamos y lo coordinamos.


TLF.

677 54 54 00

EMAIL.

javier@javierdelanuez.com

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