¿Por qué te duele la espalda? La clave está en tus músculos y en cómo te mueves.
Cuando buscamos por qué duele la espalda, es frecuente pensar que el problema está únicamente en una contractura, una hernia discal o una mala postura mantenida.
En nuestra clínica entendemos que muchas veces el dolor aparece cuando el cuerpo pierde su capacidad para mantener el equilibrio y distribuir correctamente las cargas. Solo así, podremos realizar el movimiento correcto. Si estoy subido a una escalera haciendo algo, lo primero que tendré que asegurar es el equilibrio.
De ahí nace nuestro eslogan que representa el enfoque de la Clínica.
“La SALUD pasa por el Equilibrio,
El EQUILIBRIO está al alcance de tu mano”.
Tu cuerpo se sostiene y se mueve gracias a miles de pequeños mecanismos microscópicos que trabajan constantemente para mantenerte estable y a partir de esa base estable, se pueden realizar de forma correcta los distintos movimientos cotidianos.
Cuando ese equilibrio se pierde, aparecen las sobrecargas de forma descompensada, y con ello aparecen movimientos alterados, rigidez y dolor.
¿Cómo funciona un músculo y por qué puede aparecer el dolor?
Antes de realizar cualquier movimiento, el sistema nervioso debe de detectar que cada estructura está correctamente comunicada.
Los músculos y otras estructuras del cuerpo envían información constante al sistema nervioso sobre cómo nos movemos y cómo se distribuyen las cargas durante el movimiento.
El sistema nervioso envía una señal eléctrica hasta la fibra muscular, permitiendo que el músculo genere fuerza y movimiento mediante proteínas especializadas como la actina y la miosina.
Para que este proceso funcione correctamente, el músculo necesita:
- energía,
- movilidad,
- oxigenación,
- y una correcta capacidad de recuperación.
Cuando existe fatiga, estrés mecánico mantenido, sedentarismo o falta de movilidad, el músculo pierde elasticidad y eficacia.
Y es ahí donde empiezan a aparecer:
- rigidez,
- sobrecargas,
- contracturas,
- y dolor persistente.
Los músculos posturales: los grandes olvidados del dolor de espalda
Estos músculos posturales están compuestos mayoritariamente por las llamadas fibras Tipo I (oxidativas), conocidas también como «fibras protectoras». Son fibras lentas, resistentes a la fatiga y
preparadas para actividad prolongada. Son las responsables de proteger tu columna durante las horas que pasas sentado, de pie o caminando, y de asegurar el equilibrio del cuerpo.
A diferencia de las fibras rápidas o fásicas (Tipo II), que se activan para esfuerzos explosivos y se fatigan antes, las fibras protectoras trabajan en segundo plano, usando oxígeno como combustible y sosteniendo la postura sin que tú seas consciente de ello.
El problema aparece cuando pasamos muchas horas inactivos: estas fibras dejan de activarse correctamente y aparecen las contracturas, la rigidez y el dolor. La buena noticia es que podemos volver a activarlas mediante movimiento bien pautado y ejercicio terapéutico.
No todos los músculos tienen la misma función.
Algunos músculos están diseñados principalmente para mantenernos erguidos y estabilizar la columna durante muchas horas. Son los llamados músculos posturales.
Otros músculos están preparados para realizar esfuerzos rápidos y potentes, pero se fatigan antes.
El problema aparece cuando pasamos demasiadas horas sentados o con poca actividad física.
Los músculos estabilizadores empiezan a debilitarse o inhibirse, y el cuerpo obliga a otros músculos menos preparados para esa función a soportar cargas constantes.
Ahí es donde suelen aparecer:
– contracturas cervicales,
-dolor lumbar, hernias y protrusiones discales
– sensación de rigidez,
– y fatiga muscular mantenida.
Distribución de los tipos de músculos y plasticidad
Como hemos visto, las fibras protectoras (Tipo I) son fundamentales para la estabilidad postural. Los porcentajes del tipo de fibra muscular no son estáticos, sino que varían según la actividad, el estímulo o el desuso particular de cada persona.
Veamos cómo se distribuyen los distintos tipos de fibras en los principales músculos de nuestro cuerpo:
- Sóleo y Erectores de la columna: Clasificados como posturales o tónicos, muestran un claro predominio de fibras Tipo I (60-80% del total), jugando un papel fundamental en la estabilidad activa de la columna vertebral.
- Vasto lateral del cuádriceps: Un músculo muy versátil e investigado mediante biopsia en fisiología del ejercicio. En la población general muestra un perfil mixto. En atletas de élite de fuerza muestra una asombrosa plasticidad neuromuscular.
- Tibial anterior: Situado en la cara anterior de la pantorrilla, realiza una función fundamental en la marcha (la dorsiflexión del pie para evitar caídas). Es un músculo mixto con mayor porcentaje de fibras Tipo I oxidativas.
- Recto del abdomen: Presenta un porcentaje equilibrado (45-55% Tipo I y 45-55% Tipo II). No es un músculo puramente estabilizador, sino mixto, capaz tanto de contracción tónica como explosiva.
- Bíceps y Tríceps braquial: Predominan las fibras rápidas o fásicas (60-70% de fibras Tipo II), adaptadas a acciones veloces y extensiones potentes del codo.
La evidencia científica confirma que las características musculares de cada persona dependen en gran parte de las características concretas de cada persona, como edad, el sexo, si hace o no deporte, nivel de esa actividad, y demás factores.
Sin embargo, gracias a la plasticidad del tejido muscular, un entrenamiento de fuerza y resistencia bien planificado puede mejorar la capacidad funcional del músculo, optimizando el equilibrio entre fibras resistentes y fibras más explosivas y ayudar así a la función estabilizadora.
Por ello el movimiento bien pautado no solo mejora la fuerza, sino también la capacidad del cuerpo para disminuir las sobrecargas y el dolor de espalda.
¿Qué ocurre en el cuerpo cuando dejamos de movernos?
El cuerpo humano está diseñado para moverse.
Cuando reducimos mucho la actividad física o evitamos movernos por miedo al dolor, el músculo empieza a perder capacidad funcional rápidamente.
Con el sedentarismo aparecen:
- pérdida de fuerza,
- menor elasticidad,
- peor circulación,
- más rigidez,
- y menor tolerancia al esfuerzo.
Además, el sistema muscular pierde eficacia para amortiguar cargas y estabilizar correctamente la columna. Ahí es cuando se pone en peligro la integridad de los discos intervertebrales.
Por ello la ciencia confirma que el movimiento es SALUD. Y se oye decir entre las personas que no están pudiendo realizar ejercicio de forma constante “cuanto menos me muevo, peor estoy”.
La importancia del movimiento y el ejercicio terapéutico
Todos los estándares de evidencias en las guías de práctica clínica ante problemas de espalda confirman que el reposo no es la solución.
El reposo prolongado debilita todavía más el sistema muscular, y altera la función correcta.
El ejercicio terapéutico es un pilar fundamental que debe de ir de la mano de un profesional que guíe en la ejecución y planificación.
A través de la fisioterapia, la osteopatía y el ejercicio terapéutico, buscamos recuperar la capacidad del cuerpo para moverse de forma eficiente y estable.
El objetivo es:
- mejorar movilidad,
- recuperar fuerza,
- disminuir sobrecargas,
- y conseguir que los músculos vuelvan a trabajar de forma coordinada.
Porque el movimiento bien pautado no es una agresión para la espalda.
Muchas veces es precisamente la herramienta que ayuda a protegerla.
Biomecánica, movimiento y equilibrio corporal
En nuestra clínica analizamos cómo se adapta el cuerpo tanto en estática, mediante el estudio de la pisada, como en movimiento.
Muchas veces el dolor no depende únicamente de una estructura concreta, sino de cómo diferentes músculos y articulaciones se están compensando durante años.
Por eso es importante valorar:
- movilidad,
- estabilidad,
- fuerza,
- y patrones de movimiento globales.
Si llevas tiempo conviviendo con dolor de espalda, rigidez o sensación de sobrecarga constante, quizás sea el momento de valorar cómo se está adaptando realmente tu cuerpo al movimiento y a las cargas del día a día.
Las alteraciones biomecánicas y las compensaciones musculares también pueden influir sobre la columna cervical y los dolores de cabeza relacionados con la tensión cervical. Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre dolor cervical y cervicalgia.
Preguntas frecuentes sobre dolor de espalda y movimiento
¿El sedentarismo puede provocar dolor de espalda?
Sí. Pasar muchas horas sentado o con poca actividad física puede debilitar la musculatura estabilizadora y favorecer la aparición de rigidez, sobrecargas y dolor lumbar o cervical.
¿El ejercicio puede ayudar al dolor lumbar?
Actualmente las guías de práctica clínica consideran el ejercicio terapéutico como una de las herramientas más importantes para mejorar la función y reducir la sobrecarga de la columna.
¿La debilidad muscular influye en la estabilidad de la espalda?
Sí. Los músculos tienen un papel fundamental en la estabilidad activa de la columna vertebral. Cuando pierden capacidad funcional, otras estructuras pueden acabar sobrecargándose.
¿Por qué aparece rigidez muscular?
La falta de movimiento, el estrés mecánico mantenido, el sedentarismo o determinadas compensaciones biomecánicas pueden favorecer la aparición de rigidez y tensión muscular persistente.
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